domingo, 4 de diciembre de 2016

Vértices

Se que dentro de todos tus demonios
hay algunos que siguen creándome tormentas
indefinidas, malumoradas y truculentas.

Pasa a sembrarme la paz, a olvidar odiarte
a lidiar con nuestros magnetismos
a dormirte en mis vértebras.

Diciembre tedioso y sangriento,
frío como tus manos las últimas veces
en tus prolongadas ausencias.
En tu belleza infinita, no estudiada,
drámatica.

De tus vértices a mi vértigo.
De los inviernos a tus labios.
De mi a ti.
Siempre, pero siempre a contra corriente.
Siempre, pero siempre con equilibrio.

C.T

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Delete

No escueces, quemas.
Sin logaritmos ni cuentas a medias.
Quemas. 
Ojalá las yemas de mis dedos
sean capaces de escribir cualquier
cosa paradisiaca e idílica 
en la que los dos
nos convertimos en 
un ser mitológico fuerte e inmortal
en ese paraíso donde no existen
las verdades a medias y
el dolor de calle.

En donde el quererse
es una tregua del destino.

Y tú y yo estamos condenados a obviar los polos opuestos
y navegar por las aguas de Pangea 
sin pensar que todo es redondo
y me pueda encontrar con tus rizos.

Creo que quiero esconderme cual caracol cuando tiene miedo.
No quiero que ocurra nada más allá fuera de lo que yo misma siento (o deseo).

Que
se
pare 
el
tiempo
Sinoestoycontigo.

C.T

miércoles, 31 de agosto de 2016

A.gosto




Aquí estoy, dejándome llevar por las últimas horas de Agosto
(y de nuevo, meticuloso día impar)
que suenan a tristes despedidas
de las excusas cobardes
que usan los amantes para sus veranos.

O quizás sea yo que
que quiera excusarte de todo delito
de tu imponente distancia,
de tus decretos dictados.
Y de toda esta larga ausencia que he contemplado con sudor frío desde la mirilla.

Ahora que estoy a un escalón de septiembre y de comprender que comienza de nuevo la rutina,
tengo que poner orden en mi estómago 
Y dejar que los gusanos no me atolondren los sentidos 
porque sinceramente,
yo también quiero ser mariposa en septiembre.

No me sugieras plantar susanas de ojos negros,
porque abuso de castigos todos los otoños con tu nombre en la regadera. 

Tampoco terciaré ni medio secreto a la luna
de mis deseos contigo
Ni peligraré de nuevo en tus sábanas adictivas en las que quedarme envuelta, y completamente desnuda 
por
tu culpa.

Te estaré echando de menos
otro septiembre más,
con las ganas de quererte menos 
y saborear la valentía 
de poder dejarte 
atrás.

C.T


sábado, 27 de agosto de 2016

Omisiones en intervalos

(...)
Quien quiere puede, quien quiere vuelve, quien quiere hace y deshace.
Él sabe dónde está el camino, sabe cómo recorrerte, sabe qué decirte perfectamente, cómo mirarte y cómo besarte.
Lo sabe perfectamente, es la única persona capaz de quebrarte, de hacerte pequeña si se lo propone y capaz de llevarte al séptimo cielo si existiese.

(...)
Pero también hay que saber ya,
abrir los ojos y ver que aquel jaque mate fue hace tiempo, que el rey mató a los peones y que cuando te dicen que el fuego quema y te quemas, deberías dejar de tocarlo.
Dejar que se apague, dejar que el viento te lleve y 
aprender a responder a las despedidas mudas.  

Qué de arena soy y qué de cemento eres.

C.T

   

domingo, 21 de agosto de 2016

Sombra




Hay quien sigue galopando entre tus defectos con el cártel que dice suicida huyendo, o viniendo.
Quién sabe.

Lunes y domingos que esperan aún a ser pagados en esa cuenta singular, más que corriente,
que alcanza hasta tus pies
los que ni si quiera sé adónde se fueron.
Asique, imagínate que deuda aún
te queda por saldar
aunque ya no existe ni fuego, ni ego para ello.

Hay quien te seguiría rizando los mechones de pelo que tapan sutilmente tu frente. 
Y luego, mucho más tarde, 
Mucho después. Mucho muy lejos,
Ahí y solo ahí, 
estabas tú.
Que jurabas en hacernos perfectos,
a dar vida a las sábanas,
a dar muerte a los te quieros, 
a jugar a ser judas y yo,
inocentemente Mateo.

Fíjate que prometí hacerte eterno. No hay mejor regalo que tentarte entre mis versos.
Y no hay mayor desdén que el rechazo de tus párpados.

Hay veces que, quizá solo se trate de encontrar a alguien que te siga mirando mientras tú cierras los ojos.

Hay quienes y quien, y yo ya juré ser viento.

C.T

martes, 16 de agosto de 2016

22

Llegan días en los que aún sigo esperándote aunque llegues tarde. Siempre llegas tarde. Pero en ocasiones, llegas. 
Llegas y te vas.
Nunca te gustaron las películas de amor por mucho que dijeras lo contrario. 
Nunca te gustaron los números pares. Por eso siempre serás el número uno y el primero. Para ti, y dichosamente,
para mí también.

Y ahora dime. Qué más te puede ofrecer este cuerpo desnudo, 
desnudo y desnudado por tus manos.
Descubierto, siendo niña, siendo mujer. 
Dime si ya, desnuda ante ti, esas lágrimas no son más que puro deseo de tus imposibles. 
Puro castigo de mis esperanzas.

Ya no tengo nada más que ofrecer.  
Me lo robaste todo. Te quedaste con todo.

Te digo desde ya, que no me canso de cansarme de ti. 

De mis noches finitas en las que los impares no existen. 
Y las consonantes tampoco.

C.T


miércoles, 3 de agosto de 2016

No sé cómo. Pero comí.

No sé cómo lo hiciste pero lo lograste. 

Me enseñaste que no solo las carreteras están en el suelo,
porque aprendí a andar de puntillas sobre tu espalda,
a mirar a los precipicios sin sabor a despedida.
A besar la curva más bonita de tu cara donde más tarde yo ardería.

No sé cómo lo hiciste, pero lo lograste. 

Me enseñaste a amar desmesuradamente, 
a cerrar los ojos y llegar a casa.
A amar sin condicionales.
Me enseñaste tantas cosas que al final saqué demasiada nota en este examen. 
Pero no me advertiste
que todo tiene un precio. 
Y un buen maestro lo cobra caro. Viniste para no quedarte.
Me volviste vulnerable para arrancarme los sentidos, taladraste todas mis fortalezas y todo ello para nada. 
Para desaparecer cual globo de helio en un cielo encapotado.

No sé cómo lo hiciste, pero lo lograste. 

Te doy la enhorabuena. Profesor. Ladrón. Y poco poeta. 

C.T

martes, 26 de julio de 2016

Luz de luna, sombra de sol. Tú de por medio. Siempre

Siempre me ha gustado mirar a la luna. Tiene ese poder de hipnotizarme completamente durante unos segundos o más bien, minutos. Todo lo de alrededor se queda muto.
Me encantaba de pequeña embriagarme con las constelaciones. Ambas han sido testigos de infinidad de confesiones, de lágrimas, de ilusiones, ruegos, arrepentimientos y de preguntas vacías. 
Querer capturaros con mi teléfono siempre fue imposible. Os veía tan bonitas, tan brillantes y únicas que os tenía que tener plasmadas para siempre en otro recuerdo que no sea la memoria.

Así, como tú.
Que me llenabas la cabeza de pájaros, me inmolabas los sentidos y cuál dueño del tiempo, ibas y venías, lo parabas y continuabas. Y yo quieta. En el mismo sitio. Viéndote de la misma manera. Idolatrado por lo que durante un tiempo me hiciste creer que eras y fuimos. Y no somos. Y soy. Pero porque yo quiero. Y tú no quieres. Y me muero.
Se me retuerce el estómago y me lo retuerces a tu antojo. Y me acaricias las costuras de mi cuerpo. Recorres las aristas de mi cara. Haces puenting en mi barbilla. Me quitas los zapatos. Me desafías, y yo, tu mayor espectador, fiel, dócil, ciego, me dejo llevar por tu música. Tus bailes. Tus palabras 
De lo que te gustaba comprometerte con todo y al final no prometer nada. 
De las ganas que tenias, a los urgentes que te daba yo.
De tus llamadas en espera, a mis inmediatos. 

Y así cada día y así seguirás siendo. 
Porque detesto conocer y pisar el cielo.
Quitarte el antifaz y quedarme en el maldito suelo, en el maldito infierno.
En obtener lo que tenía, en recuperar lo que me diste.
En volver a ser lo que dejaste en mis labios. Ese recuerdo prisionero sigue presionando mi corazón cada despedida, cada sabana vacía. 

Te volviste igual de imposible que hacer una instantánea a la luna y a toda su vía láctea. 
Te volviste de acero. O eso creí como excusa a tus fríos inviernos que aplastaban el resto de las estaciones para quedarse 
perfectamente 
los 
365 
días 
del
año.

-C.T

lunes, 11 de julio de 2016

Monólogo de crucigrama




A veces te veo tan bonito a contraluz, que me da miedo decirte que te gires.
Es mirar tu sonrisa y saber que estoy más perdida todavía. 

Voy a reclamar a las carreteras y curvas de tus manos que bajen el impuesto del peaje, no me facilitas nada el camino del olvido.

Maldita sea.

Estoy harta de jugar al póquer,
de ser mi propio espejo,
de no poner las cartas sobre la mesa.
De que tus imperfecciones me sigan arrastrando a vicios virulentos.
De soñarte tan fuerte que cada madrugada estrene un lunar nuevo. 

De condenar cada verso al olvido de tus labios. 

C.T 

viernes, 8 de julio de 2016

Favores

Como me gustaría saber ajustarme a un par de letras 
con ritmo y sin vocal.
Pero ya ves, a veces me pido imposibles que no llevan a ninguna parte.
Que salen de lo expuesto en esas vitrinas perfectamente limpias que marcan la distancia de lo intocable y lo deseado.

Qué seguimos aquí, bailándole al agua con nuestras tempestades, las que no necesitan adjetivos porque tú y yo sabemos de lo que hablamos.
Y lo más descarado es que nos sobran las excusas.

Dile al viento que te da igual tropezar con la misma piedra, mientras se amolde a mi zapato.

¡Ah! Y al ocaso de las tardes de verano, que no sea tan bonito, que estoy harta de prometer que el siguiente que vea será contigo.

C.T

jueves, 12 de mayo de 2016

Estrambótico


Que me digan que no fui ángel entre tus rizos,
que no estrellé mil besos contra tu muro,
y que no fui una manifestante de poemas contra mi orgullo. Tan imponente y militar como de costumbre.

Y hablando de costumbres. Hay costumbres que limpian asperezas.
Ojalá sea capaz de barrerte. 

Impregnaste todo mi ser de preguntas, escalofríos e ilusiones. Y no sé cómo hacer para convertirme en vacuna. 

¿Sabes qué? No se cómo consigues pintar mis primaveras de colores amargos. 
De estallarme la cabeza
a misiles subterráneos. 
De romperme
el alma
sin ni siquiera echar un pulso.

Pequeño diablo. 

Me quemaste hasta la sonrisa de pega.

C.T

miércoles, 6 de abril de 2016

Amnesia fugitiva

Viva yo y las mentiras que llenan los huecos de las verdades con tal insolencia que se hace hasta bonito.

En aquel muro donde ponía indescifrablemente que viviríamos para siempre, lo hice añicos hace unos días, en un ataque de rabia de los míos. Si hay algo que no supe contener fue una pequeña y estruendosa carcajada, llena de locura y viento.

Y qué decir de las botellas donde te escribía y dejaba reflejada mi amnesia, cual diario infantil del que se rehuye con toda clase de muecas.

Pregúntame dónde dejé la vergüenza y por qué ando desnuda todas las noches tropezándome con gente que ni me interesa, robándoles un poco de sangre cada vez que les rozo con mis uñas.

Confiésame, por qué no te levantas del sofá y me arropas en esa manta, con 4 agujeros a cada borde que quebramos en cada una de nuestras batallas y de las que deberías haber ido al confesionario a rogar perdón por todo lo que te llevaste y sembraste.

Pues eso, que vivan las mentiras y los cuentos.
A veces, donde se esconden las lagartijas y las hadas
hay mucho paraíso. 


C.T

sábado, 19 de marzo de 2016

Diferente

Te encontré a dias desmesurados,
todas las veces que decidimos
ser uña y carne.
Esas veces que atendías mi desorden y
apaciguabas mis ansias de ti.

Créeme que fuiste mi luna llena
los días más tupidos de tormenta,
y que adopté como lugar favorito
acostarme entre tu pecho y cuello.

Yo no me puedo enamorar de alguien perfecto.
Porque la perfección
no tiene vicios, ni rincones escondidos.

Y tú eres mi delito y mi límite.
Y a veces, hay que tener nuevos despertares
para echar de más la gloria de tus ojos.

No es nada fácil amarse con odio
y olvidarse sintiendo.

C.T


jueves, 10 de marzo de 2016

Me duele la cabeza

De tantas oportunidades que da la vida,
sembré todas con tu nombre y apellidos.

Aquí, la ilusa de turno,
se sigue dejando uña y carne 
en cada una de tus embestidas. 

Dijeron que la fórmula era paciencia. 
Y exactamente, mucha -ciencia debo de aplicar
cada vez que me cierras la puerta 
o, apareces debajo de mi ventana.

Porque tus telarañas están en todas las esquinas de mi habitación,
porque mi almohada tiene tus ventiscas, 
y porque yo no sé esconderme en otro sitio 
que no sea tu cuello. 

Así de fácil, me vas y me vienes. 
Y así de difícil me es entenderte. 
Habrá un día en el que yo haga de ti
lo que yo quiero contigo. 

Llegará el día, en que sea capaz de mirar 
tu boca 
y no me duela pensar que 
ya
no 
es 
mía. 

C.T

miércoles, 24 de febrero de 2016

Calma



Ven, ven aquí.
Abrázame. 
Y deja que me pegue unos segundos a tus latires.
Deja que evoque a las mil maravillas de mi estómago.
Que salten, que bailen, que eclosionen. 
Que se fumen si quieren, pero en silencio.
Esta noche, quiero escucharte.

Hoy, vas a construir un puente en mi barbilla
y voy a quedarme dormida en tu ombligo.
Te robaré esas bocanadas de aire 
aspirándome en cada beso.

Me quedaré con tus pestañas,
tan rizadas que me dan envidia.
Y yo soy una celosa.
Pero me da igual
porque esta noche sellaré tu cuello
con mis nanas y
poesías en vinilo.

Latir así de fuerte, cuando me tropiezo contigo.
Nos cruzamos los dedos y
nos enredamos más de lo que debería consentirte.

Ni el frio, ni Katrina, ni mis delirios
me dan más miedo que 
dejar de ser la niña que se enreda
entre tus mechones.

Sin duda has sido el odio más bonito que he sentido. 



C.T

viernes, 19 de febrero de 2016

Cristal




Decías que mentía como convicción a
tus propias huidas.
Y yo creo que,
justamente, tuviste la
suerte de encontrarme.

Clara, para ti y para todos tus
vicios.
Sincera en todas las ramas, 
en todos los capítulos. 
Rompedora en toda perspectiva 
de tus ideales de mujer. 

Sin contraportadas, sin caras ocultas
sin pintas y con blancas.

Quiero que sepas,
que yo no era un lince, 
ni un depredador del África oscura.
No.
Tú me encontraste bailando entre
los otoños allá cual niña que juega entre las hojas caducas.
Viniste a matar los suspiros que me seguían del pasado,
y a peinarme con flores amarillas las noches de luna nueva.

Conociste el interior más que el exterior de mi casa sin tejado.
A leerme entrelineas con enfados y bienvenidas.

Pero tu error fue, que ninguna niña del patio,
supo contarte tantas verdades como panes en casas de ricos.
No hubo ases en la manga ni pájaros en jaulas.

Tú, con tu sombrero de copa y gabardina baja
perdías el tiempo y los relojes por el camino. 
Te perdías entre diarios y malas cuentas ensayadas
con las que salir ganando.
Borratajos desesperados donde la locura te comía la calma.

Y ahora, cuando tiras las copas de vino tinto al suelo,
despellejas las rosas,
rompes tus letras.
Te vas.

Porque si.
Porque lo más sano es coger todos esos cristales,
manchados de tinto e ira y marcharte.
Roto e incompleto. 
Curiosa y mentirosamente
vacío.



C.T

miércoles, 17 de febrero de 2016

Amor esquizofrénico



Aquellos retratos,
ya no saben lo que es
caminar por las calles frescas de la mano
contigo.
Esas sonrisas diferidas por el tiempo,
han perdido su color.
Pero qué bonitas y blancas eran. 

Mira. 
¿Te ves?
Ese día llevabas el pelo a lo Elvis y yo me había mosqueado
porque acabaste con toda mi laca. 
Me estropeaste el pintalabios
escribiéndome frases en la nuca y
me pintaste con el lápiz de ojos un lunar en la mejilla.

Qué peliculero estabas ese día.. 

¿Recuerdas? 
Fuimos por la Rue La Fayette
esquivando los charcos empapados por la lluvia. 
Me habías tirado el paraguas en un arrebato de
amor esquizofrénico
que te dio en Trocadero.

Y al llegar al hotel, hicimos un lago a la pobre moqueta..
Me subiste en brazos por las escaleras,
porque te empeñaste en que
el ascensor era para hombres sin ganas.

Y repetiste mil y una veces mientras subías los escalones
que el secreto está en las ganas.

Y ahí fue, cuando me pusiste de pie frente a ti,
los dos calados de tontería y agua. 

Apartaste el mechón de pelo escurridizo que se coló entre mis fríos labios,
me cogiste de la cintura, 
y a dos centímetros de mi cara,
me hiciste arder entre llamas.
Evaporamos toda huella de lluvia
y lo convertimos en sudor un noviembre cualquiera
a las doce de la noche. 

Vaya.. La perfección de aquel momento
se ha quedado cicatrizado en todo poro de
mi piel. 
Allí sellaste tu inicial en
mi sangre.

Y ahora; miro con polvo entre mis ojos,
aquellos recuerdos de papel.

Después de esa bomba expansiva.
Cerré el álbum y me fui a dormir.


Qué frío hace esta noche. 


C.T

lunes, 15 de febrero de 2016

Ladrón de fuego

Desde que nos llevó la corriente y bajé mi rostro al suelo,
me he dado cuenta,
que no soy capaz de mantener la mirada a nadie.

Parece que,
desde que me fui, 
un pacto no hablado se juró con tus ojos.
Tan exclusivo como tu boca. 
Tan fuerte como heridas en épocas de destierro.

Desde que me deshice la trenza,
me han salido dos lunares en el cuello.

No sé muy bien el significado, pero se 
que atentan contra tu nombre.

O bien creo un ejército de hielo, o bien me escondo entre tus sábanas. Ardientes, por cierto. 

Con tal de deshacernos, una y otra vez, estoy dispuesta a perderme entre el solsticio de verano y tu cabello.
Tus pestañas. 
Tu risa.
Tu veneno. 


C.T

jueves, 11 de febrero de 2016

Cafeína



Como fiel intruso que te encuentras entre mis despertares.
Tan limpio y cuidadoso que andas de puntillas tan perfectamente poniendo tus sílabas en campos de minas, y que ninguna de ellas sean capaces a erradicarte.

Tú, tú eres quien reemplaza mi dichosa cafeína de todas las mañanas. 
Me aceleras tanto que no me hace falta beber el placer matutino que todo el mundo desea al madrugar. 

Tú que vives en mis deseos corporativos y te agarras a mis entrañas. 
Te voy a pedir el favor de que me dejes caminar sola.
Que no eres toda esa poesía y esas letras color rosáceas por las que te hago caminar.
Que no eres tan bonito ni tan suave ni tan eterno como me gustaría que fueses.

Sal ya de mi cabeza y devuélveme todo lo que me robaste.
Que ni con mil hechizos consigo mirarme al espejo y que no sea de tu mano.

Devuélveme la cordura, por favor.
Devuélvemela. 

C.T

domingo, 7 de febrero de 2016

Ligereza




No me juegues con palabras laberínticas
ni tampoco intentes ser el pintor de figuras alargadas, o el que juega con luces y sombras poniéndoles nombres artísticos como si te dieran premios por ello.

No ames si no amas,
no mientas si no se requiere*,
no juegues si ya has ganado.

Sé, sé tú.
En tus miradas blancas,
en caricias transparentes,
no mezcles mis delirios con los tuyos,
no hagas de los versos fantasía 
si no crees en ella.

No me cantes canciones al oído 
si no eres el compositor de las rimas.

Que no creo que sea tan difícil ser sin aparentar.

C.T



sábado, 30 de enero de 2016

Otro 30 de Enero sin.


Me pica la garganta de haberte fumado en palabras.
Mientras pongo esa vela, que tiene un olor suave a canela,
la lluvia caía estupenda sobre tu piel aquel sábado.
Tu suave tacto de terciopelo sigue siendo mi día a día
alimentándome de suspiros que aún añoran tu sabor.

Debería haberte escrito una carta, con todos mis lugares favoritos,
mis cervezas,
las fotos que quise que me sacaras, siempre y cuando no sean de perfil.
Y así no te olvidarías de lo que aún
te queda
por
hacer.

Ahí afuera, sigo siendo la culpable, de haberte hecho ir.
Quise que jugáramos al corre que te atrapo, y al final, la atrapada fui yo.

Creo que me he quedado esperándote en el sofá de tu nueva casa.
Recogiéndome el pelo en un frívolo moño
tan mal hecho como llevaba hechas las uñas
mordidas por el pánico del después.

Aún sigo tocándome el labio, tal como lo hacías tú, y sigo mirando el reloj para recibirte despierta.

Mientras carraspeo, voy leyendo el cuarto libro de Millenium.
Se titula algo que me suena mucho pero que no coincide conmigo.
“Lo que no te mata, te hace más fuerte”

Chsst.. Aún sigo esperando a que venga 
Christopher Reeve con sus súper poderes..

Blue Bucket of Gold está sonando en mi Spotify,
aunque en realidad me gustaría que sonara en una escena aún mejor.
En un tocadiscos. Yo vestida de los años 50 y tú con esos tirantes 
tan cómicos. 
Me haces sonreír, me recoges el flequillo con tus dedos 
(mágicos, por cierto)
Y empezamos a bailar entre cosquillas al son de Sufjan Stevens.

C.T







viernes, 29 de enero de 2016

Fatiga entre pesadillas andantes




Esa sensación de cuando te miro a las pupilas...
Se me remueve todo el cuerpo
todo mi interior hace un invertido 
se pone del revés, haciendo
el
pino.

Sería capaz de correr una maratón, subir las escaleras, bajar, entrar por la puerta,
vernos a los dos, ahí sentados, en el sofá.
Me pido permiso y te beso.
Te beso tan fuerte que no sabrías diferenciar si soy yo, o la otra yo.

Te agarro del pelo, y me lo rizo entre mi índice y corazón.
Te arranco la camisa y deboro tus clavículas. 

Espera. 
-¿Qué?

La música vuelve a sonar y.
Te aspiro. 
Aspiro todo tu aroma y me lo guardo como dosis para los domingos.
En los que te invento y te vuelvo a
inventar. 
Para.
Y.
Salgo de mi. Y vuelves. Te vuelvo a mirar.
Me levanto. Te doy un beso en la frente y me voy. 
Y. 
Adiós. 
Allá cual sombra que dejó su pellejo en manos de alguien que no le supo tratar.
Que corre. Que vuela. Y ahora siéntate.
Abre los ojos. 
Así. 
Menudo sueño, ¿verdad?



C.T

jueves, 28 de enero de 2016

Malboro con receta

Viniste de la nada,
para marcharte con todo.

Y así, dejo manchado de carmín este cigarro
en el que las cenizas se posan sobre mis pestañas.

Y en esa nota
que dejé en los bolsillos de tus Levis
ponía mi número de teléfono. Por si se te olvida,
Mi inicial.
Y mis labios.

Mientras te vas
por esa puerta tan demente
que solo hace más que recibir portazos
de humo y 
de tu espalda.

Te miro, de reojo
y veo tus manos.
Joder, tus manos.

Siéntate a mi lado, que te voy a decir un par de cosas.
Que si tu futuro y el mío 
no se ponen de acuerdo,
dile al ocaso de todos tus besos
que no me hagan sentir la fiera que ha sido amansada.

A la niña que aprendió a quererte más fuerte
que el latido de un titán.
Y de lo que fue arrugarse el ceño y
calmarlo con tus canciones
desafinadamente armónicas.

Nadie dijo que era fácil darle una oportunidad
al maestro de las cartas
al cazador de las barbillas en forma de luna
al coleccionista de poesía,
a tí.

Te dije que tuvieras paciencia,
que era introvertida, sin vergüenza.

Pero te advertí, que yo era de pasos dobles, 
y de vinos tintos.
De escribir debajo de la cama
y no de las sábanas.
De subir a la montaña.
Y contar tus pecas.

Que me gustaba la velocidad con pausas
y las caricias entrecortadas por mordiscos 
en
el 
cuello.

Te dije una vez que aunque te fueras,
seguiría estando,
porque, de qué vale un para siempre 
si no dura más de dos veranos.

Qué insana tienes la cabeza para haberte atrevido
a tirarme el champán en mi nuca.
Y de comerme las costillas.
Vete.
Vete cual gato pardo, 
ya sea por los tejados de Paris,
o por las tabernas de Chamberí.

No vuelvas a llamar a la puerta.
Porque esta vez tengo mirilla
y una guitarra.


C.T

miércoles, 27 de enero de 2016

Cállame entre líneas pintadas y quédate


Un monstruo vino a verme. 
Y qué bella era esa bestia
que escribió adiós en las vértebras
mientras yo lloraba en silencio.  

Así, suavecito,
entre las sombras de mi persiana,
me selló en la espalda
con sus trazos libres de pintor,
lo que fue nuestra vía láctea.

Amor, no quiero que tus labios se hagan telaraña. 
Lo que quiero son
tus tormentas en mi estómago 
y mis cordones en tus zapatos.

Me gustaría discutir todo
entre verso y sonrisa.
Donde el amor ganase la batalla
y tú, jodido recuerdo
te esfumases entre las sábanas.  

Pero no,
esta puta sensación fría
hace que se me congele la nuca y
me devuelva-s a la Tierra. 

Donde no existe nuestro ecosistema,
donde no existe tal poesía,
donde me robaste el romanticismo,
y donde diste la orden de
decir que no a todas las margaritas. 

Estúpida corriente que siempre me lleva a tus labios. 
Maldigo esos momentos,
en los que
me asesinaste entre tu ombligo y cielo. 

Ay amor ...
Si tú desaparecieras.. ¿Qué sentido tendría tener lunares?

C.T






domingo, 24 de enero de 2016

Día par. Mente insana

Árdeme cual diablo en vena.
No me es suficiente con tu paladar
que necesito que te atragantes en mi
y salgas ya
de mi cabeza. 

Voy a sudarte
como se suda una noche
de diciembre cualquiera,
haciéndote el amor. 

Y, a despellejarte por la mañana
esos calcetines nuevos
para que no te vayas.

Apunté en mi diario secreto
que la conjunción perfecta es
tu boca con la mía,
tus manos sobre mi cadera
y mis ojos delirantes ante tu veneno. 

Inyéctame toda tu ira en mis muñecas. 
Silénciame con te quieros. 
Y rompe todas las líneas rectas 
que veas en las sábanas,
porque necesito que destruyas
toda huella que me lleve
desesperadamente 
a tu 
nombre. 

C.T

martes, 19 de enero de 2016

Tiémblame.

Siempre fuiste más de despedidas que de llegadas.
De ser media luna
con tu rostro escondido 
contra mi espalda. 

Puede que, 
me gusten las historias sin terminar. 
Donde hay un deje de cosquillas en el estómago 
haciendo que
mis endorfinas se ruboricen. 
Y tirándote por la borda
porque me sacas de quicio.

Siempre me podré preguntar 
si hubieses sido el villano, la rana o mi poeta. 
Pero ahí, nos quedamos con las ganas.
Porque ni tú eres tan valiente
ni yo tan tonta de ser coma. 

C.T

miércoles, 13 de enero de 2016

Corten el rodaje

He descubierto de nuevo
mi refugio olvidado 
entre tu cuello y pecho. 

Aquel rinconcito donde
lo único que me deja sorda, son tus
suspiros y caricias en el oído. 

No hay droga más dura que el amor sin medida. 
Y yo sé que los segundos corren a mansalva
sin pararse delante de nosotros
avisados por varias señales
de circulación que dicen:
STOP. 

Me gusta escribirte los días impares
porque son difíciles de dividir.
Y tú eres mi imposible. 
Eres mis dolores de cabeza
y de estómago. 
Asique tú y mis matemáticas. 
Tú y mis manzanillas. 

Lo innecesario es
imprescindible. 
Y yo ya nose si eres necesario o
lo son los poros
de tu piel, tus pupilas 
o tus besos a 
contraluz. 

C.T


 

sábado, 9 de enero de 2016

De.mente

Existe, la fina línea, entre el odio y el querer.
Pues tú rompes todos los ideales.
¡Pobre fina línea!
La aplastas. 
La agujereas. 
La haces pelota y te vas. 

Tienes todo lo que odio. 
Todo lo que evito. 
Y hasta mis demonios favoritos.

Me agarras de los pies 
con tal ronroneo,
que mi boca prende fuego,
y arde
en tus labios de
tequila y
limón. 

Dicen,
que las mejores peleas son las que evitas. 
Pues son las más fáciles de ganar. 
Y bien, porque amansas la cabeza
y te lanzas con el corazón. 

Dicen,
que hay piedras, que debes saltar.
Debes rodear. 
Debes lanzar.
Pero tú, maldita sea, 
me has roto hasta el dedo meñique. 

También hay,
sentimientos que no puedes controlar,
personas que debes evitar,
y despedidas a las que recurrir. 
Yo, ur.gen.te.men.te 
te
tengo
que;
decir adiós. 

Y esto me parece un cuento chino.
Y mira que a los chinos no se les puede mentir. 
Se las saben todas.
Y yo me he metido en la boca del lobo.
Cual caperucita desnuda y temblante
cuando te acercas y 
me atropellas. 

Adiós, pequeño o gran
cazador.
De clavículas, 
de lunares y 
perfumes. 

C.T



martes, 5 de enero de 2016

Manchas

Dime cómo sobrevivo a tus trastornos bipolares que me están convirtiendo a segundos en dálmata.

Si crees que se me da bien jugar al ajedrez. 
Estás equivocado.
Prefiero los desafíos elegantes,
en los que me convierto en mariposa, 
y te acaricio las mejillas.

Yo sé, que tienes muy mal perder. 
Pero se pierde cuando se arriesga. 
Y tú no has arriesgado ni la camisa 
así pues, yo ni mi vestido.

Y ahí te quedas.
O nos quedamos. 
Yo con mis tardes haciéndome enredos en el pelo,
por si vienes a peinarme

Y tú con tus cuentos, a la espera del protagonista.

C.T

domingo, 3 de enero de 2016

Mi H intercalada

Allá, donde quiera que estés
Suenas como el pitido después de escuchar la música alta
Tan molesto, tan presente.
Tan tú cuando cierro los ojos, en mis oídos.

Que me duele el estómago de solo pensar
que la miel de tus labios
me caduque eternamente. 

Que ya no hay noches infinitas,
ni nanas a medio amanecer.

Y fíjate, estas intercalado entre 
mi lengua y paladar.
Y si se me escapan los suspiros,
son todos con tu nombre.

Maldita sea. 
No hay manera de cerrar capítulos a tu pelo
tan escurridizo entre mis dedos,
como el sudor de las noches 
y tu perfume de escándalo cuando te volvías huracán.

Te odio. Dichosamente te odio.
El tembleque de mis pecas 
cuando susurrabas en voz baja
la palabra te.

Cuando me hacías luna llena
y me ayudabas a sumar los días,
y a restar los domingos. 

No hace falta que te diga más veces
que no es la mirada, sino quien te mira.
Que no es el beso, sino el escalofrío.
Que no es quien te toca, sino quien te arde.

Y tú, pequeño mío. 
Me haces una conjunción de vicios que no caben en Venus y tuvieron que venir todos a mi.
Y me rompo las costillas de tanto aire que tengo que coger
para calmar mis ansias de ti.

C.T

viernes, 1 de enero de 2016

Astronauta n° 2016






A ver cuándo aterrizas de una vez 
me das la mano, 
y me haces poesía. 

Quiero que me prometas 
que me vas a traer flores
los días menos pensados. 

Necesito saber
que no te irás para siempre. 
Pero que me gusta el frío y
sus corrientes. 

Que sepas que,
me gusta caminar entre los picos
más altos de las montañas.
Hacer equilibrios entre tus
torturas,
sentirme deseada ante toda
la oscuridad con sus perlas,
inocente.

Que tú fuiste uno de los propósitos
del año catapúm.
Y todavía necesito encontrarte las manos.

Entre el fuego y su hipnosis,
necesito la chispa
que te explique;
Que el ruido no existe cuando me erizas la piel

C.T