jueves, 28 de enero de 2016

Malboro con receta

Viniste de la nada,
para marcharte con todo.

Y así, dejo manchado de carmín este cigarro
en el que las cenizas se posan sobre mis pestañas.

Y en esa nota
que dejé en los bolsillos de tus Levis
ponía mi número de teléfono. Por si se te olvida,
Mi inicial.
Y mis labios.

Mientras te vas
por esa puerta tan demente
que solo hace más que recibir portazos
de humo y 
de tu espalda.

Te miro, de reojo
y veo tus manos.
Joder, tus manos.

Siéntate a mi lado, que te voy a decir un par de cosas.
Que si tu futuro y el mío 
no se ponen de acuerdo,
dile al ocaso de todos tus besos
que no me hagan sentir la fiera que ha sido amansada.

A la niña que aprendió a quererte más fuerte
que el latido de un titán.
Y de lo que fue arrugarse el ceño y
calmarlo con tus canciones
desafinadamente armónicas.

Nadie dijo que era fácil darle una oportunidad
al maestro de las cartas
al cazador de las barbillas en forma de luna
al coleccionista de poesía,
a tí.

Te dije que tuvieras paciencia,
que era introvertida, sin vergüenza.

Pero te advertí, que yo era de pasos dobles, 
y de vinos tintos.
De escribir debajo de la cama
y no de las sábanas.
De subir a la montaña.
Y contar tus pecas.

Que me gustaba la velocidad con pausas
y las caricias entrecortadas por mordiscos 
en
el 
cuello.

Te dije una vez que aunque te fueras,
seguiría estando,
porque, de qué vale un para siempre 
si no dura más de dos veranos.

Qué insana tienes la cabeza para haberte atrevido
a tirarme el champán en mi nuca.
Y de comerme las costillas.
Vete.
Vete cual gato pardo, 
ya sea por los tejados de Paris,
o por las tabernas de Chamberí.

No vuelvas a llamar a la puerta.
Porque esta vez tengo mirilla
y una guitarra.


C.T

1 comentario:

  1. Tan bella como tus letras,historias cotidianas de princesas sin manzana, de héroes con manchas de miedo en la capa, versos entrelazados para no dejar colgado el mañana.
    Hoy tus letras dejan huella,constancia de un portazo sin eco.

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