lunes, 30 de enero de 2012

Odiosas historias con buen principio

Sí, podría darte mi número. Y seguramente tú me llamarías, y yo esperaría más niña que lo hicieras. Quedaríamos en algún sitio amable y al principio los dos nos sentiríamos especialmente torpes con las palabras. Te tiraría el humo a la cara por los nervios, y tú me darías una patada por debajo de la mesa. Pero nos reiríamos y a partir de ahí todo se volvería más fácil. Jugaríamos a pagar rondas de vergüenza hasta emborracharnos de ganas de besarnos. Se nos haría de día presentándonos desnudos en el sofá y bromearíamos sobre la necesidad de repetirlo. Quedaríamos muchas veces más; al principio buscando excusas, después excusándonos por no hacerlo. Y todo sería sospechosamente perfecto: el ejército de hormigas en la barriga, la risa, la cama… Y de repente llegaría la mañana en la que te das cuenta de que estás queriendo con la cabeza, el corazón, el humor y el sexo. Con suerte ninguno de los dos enfermaría de cobardía y no nos arañaríamos demasiado. Al principio no le daríamos importancia a los enfados, y luego nos enfadaríamos sin importarnos. Nos creeríamos invencibles. Pero llegaría la noche fría en la que me pondrías la mano encima y yo no la sentiría. O el momento en que tú aborrecerías mi manera de contarte cómo me ha ido el día. Puede que hasta consiguiéramos fingir lo suficiente como para pretender que el desencanto no resultase tan doloroso. Como mínimo uno de los dos saldría golpeado. Y no es que me acojone la posibilidad de que me hagas daño… pero últimamente me sale la pereza por los poros, se me ha dormido el corazón y no me encuentro por ningún lado las ganas de querer.
Y encima, ya he tenido una de esas historias. Una que empieza bien y acaba mal. Y tú pagas las consecuencias, porque no necesito otra. Ni la quiero. No quiero ni intentarlo. Lo que yo quisiera es un amor al revés, uno que empezara mal y terminara bien. Uno que empezara con gritos, siguiera con caricias y se terminara con besos eternos. Y creo que tú no puedes dármelo.

Así que no, no te daré mi número. Nunca podrás llamarme y lo nuestro se quedará en una de esas historias de sábado noche que olvidas al día siguiente. En un par de besos en el rincón más oscuro de este oscuro bar.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Debo poner título

No intentes querer a una persona de nuevo, no intentes imaginar un futuro como el pasado de antes. Porque una cosa no sale por segundas veces, a no ser que hablemos de las dichosas matemáticas.


Recordar duele y sobre todo saber que mientras tú aún vives en el recuerdo, el vive haciendo recuerdos..






-Claudia Tubilla

martes, 13 de diciembre de 2011

Hola, bien / Adiós, mal

Bien.
Bien, bien y bien.
Bien, bien, bien y bien.


No puedo aumentar el número de "bienes" . Aunque quisiera, me gustaría hacerlos infinitos para que duren toda la vida. Pero entre un -Bien- siempre hay un -Mal-

A veces... si.. Hay momentos en los que sabes que nunca se repetirán. Como esa conversación que tuviste con él. Podías decir todo lo que querías. Y bien, o " Y mal", lo hice.

Tuve esa oportunidad y puse lo que quise. Sabia desde el primer momento.. cómo sería el final. Pero continué. Yo tenía en mente lo que quería e intentaría llegar con ello hasta la ultima palabra de la confusa discursión.

- me ofuscaste con tus bipolaridades, pero teniendo una cosa clara. / Adiós /
- Pero una vez que yo admitía ese "Adiós", comenzabas con el / Hola /

Mal.
Mal, mal y mal.
Mal, mal, mal y mal.




.ClaudiaTubilla.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Déjalo ya




No te diré si lo haces bien o lo haces mal. Tienes que ser consciente de lo que estás haciendo, porque verás, aunque creas que no, todo el mundo se da cuenta de sus errores.

Hasta de los más pequeños, pero espero que algun dia, te quites la venda y digas
: hasta aquí.



ClaudiaTubilla

lunes, 21 de noviembre de 2011

Apolo.

Yo quiero ser como él.

Quiero mirarme al espejo y decir: "Hey nena, soy yo, cómo no me vas a conocer... soy demasiado popular, demasiado famoso, demasiado atractivo para pasar desapercibido"

Quiero pasear por la calle, con una chica agarrada a mi mano, naturalmente, una diferente para cada uno de los días del año.

Quiero levantarme con una colonia diferente después de una noche loca.

Quiero copiar y pegar mensajes y enviárselo a todos mis contactos del sexo femenino.

Quiero llegar al número infinito en mi lista de labios.

Quiero acariciar cada una de las curvas de cada mujer y decirlas que son las más bellas que he visto.

Y sobretodo quiero no sentirme mal por lo que hago, porque lo que hago, lo hago por diversión. No hago daño a nadie.

Quiero enamorarlas.






Claudia Tubilla

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Aniquila tu mente, haz lo que sientes.




Hoy me he levantado con ganas de enamorarme. De ese chico que sé que no me va a olvidar, ése que tiene los ojos con diferentes tonalidades cuando le da el sol.

Hoy quería ser una chica nueva, con una sonrisa que no me la quitan ni los días de lluvia. Hoy quería mirar a mi alrededor y decir: ¡Estoy enamorada y me da igual!

La mayoria de las veces que me enamoro, cometo ese mismo error, enamorarme.

¿Porqué? Por que si lo hago libremente, enamorarme dejándole al corazón, me suelo llevar unos cuantos golpes. Puede que golpes físicos dándome con la cabeza a la mesa y diciéndome: porqué coño tengo que ser dependiente a una persona, y que en vez de decir: estoy encantada de pensar en tí, digo: ¡maldita sea! Me encantaria enamorarme libremente, tener algo bonito y decir que soy la persona más feliz del mundo.

Y con todos estos errores y estrategias preventivas.. ahora mismo cuando oímos la palabra enamorarse, al menos a mí, me suena a miedo.


C.T

martes, 25 de octubre de 2011

El listado de la discoteca

Entro a una Discoteca, Pub.. o lo que sea, voy sin amigas. Las he perdido. Me revuelvo entre la gente, bailando al son de la música, me siento libre. Cuando abro los ojos, ese grupo de chicos, me está mirando, sonrio. Se me acerca uno, no le dejo hablar. Me pongo a bailar con él. Me canso, voy dirección al baño, creo que él me está siguiendo.. genial. Me meto en el baño.. qué raro que no esté lleno.. opto por el de los chicos, esta vacio. Me giro y noto que me empujan, estoy en el cuarto de baño con él. Al rato, me salgo.. sonrio. Me miro al espejo. Saco de mi bolso un pintalabios, me los retoco y.. estoy perfecta. Sonrio por útima vez y saco de mi bolso una lista. Tacho su Nombre. Perfecto. Mañana le toca a ese castaño con rizos.

Claudia Tubilla

sábado, 24 de septiembre de 2011

Intendible

Y simplemente a veces te dan ganas de colocar esa tilde en un momento adecuado, sabiendo que quizá esa palabra no sea ni esdrújula, ni aguda, ni llana..
¿Y entonces qué es?

Pues bien, a esa conclusión quiero llegar, pero el corazón me dice que ahí he de ponerla, porque queda aún más bonita esa palabra..

Claudia Tubilla

lunes, 15 de agosto de 2011

No me ligues a ti si no te interesa el amor.


Ella no piensa que cuando has dejado de querer a una persona no debes mantenerla ligada a ti por el mero hecho de que te da seguridad y te hace sentir importante.

El coste de la independencia es la libertad, y ésta sólo puede ser total cuando uno es honesto consigo mismo y con las personas a las que ha amado.

domingo, 7 de agosto de 2011

Estrellas

No voy a pensar que las nubes son de chocolate y tu sonrisa de algodón.


Claudia Tubilla

martes, 2 de agosto de 2011

Empanadas de sal

De vez en cuando me gusta llorar, solo por desahogarme.
Muchas de las veces me gusta aconsejar a mis amigas, solo por ponerme en situaciones nuevas.
Pero muchas veces, cuando oigo tantas historias tan bonitas, me dan envidia. Si, envidia de felicidad. Ellos/as tienen lo que quieren. ¿Yo? Busco, espero, miro por la ventana, escribo textos, pero nada de eso me hace sentirme como ellos.

Por las noches me encanta pensar en frases que muchas de ellas me salen solas, como, "Sólo yo voy a saber que tu boca me sabe a MIEL".


Claudia tubilla