Y ahora ya no tengo dudas, no tengo remordimientos, no tengo sombras, no tengo pecado, no tengo pasado. Solo tengo unas ganas inmesas de volver a empezar. Y de ser feliz, conitgo. Si, es así. ¿Ves? hasta te lo he escrito: Tengo ganas de tí.
viernes, 28 de enero de 2011
Tengo ganas de tí
Y ahora ya no tengo dudas, no tengo remordimientos, no tengo sombras, no tengo pecado, no tengo pasado. Solo tengo unas ganas inmesas de volver a empezar. Y de ser feliz, conitgo. Si, es así. ¿Ves? hasta te lo he escrito: Tengo ganas de tí.
miércoles, 19 de enero de 2011
Dime el porqué...
Y miro a mi alrededor. Ese silencio de estrellas entrometidas, el ruido de mis lágrimas agotadas. Y yo, estúpida, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe. cuando un amor se acaba, se puede escontrar de todo, excepto un porqué.
miércoles, 12 de enero de 2011
Ríete.
Jugar para olvidar, considerar algo a lo que te puedas agarrar y de nuevo olvidar..
Tocar, sentir, ser como no fuiste entonces, y verás que aunque no entiendas Nada de Nada, te ries y te vuelves a reir, porque es lo único que alivia ese momento.
Aunque mojes la almohada, rieté, por que solo los más débiles caen, y los más fuertes de nuevo rien.
Qué estupidez verdad?
Reir para no... llorar?
Claudia Tubilla
martes, 11 de enero de 2011
La primera vez y la última que te escribo.
Muchas de las veces pienso en todo, y pienso que sí, que nuestro primer beso como desconocidos fue en un cruze de acera mientras esperábamos a que el semáforo se pusiese en verde, y aún recuerdo qué semáforo era, recuerdo cómo fue, recuerdo cómo me sentí.
Pero antes de irme contigo esa noche cálida de principios de verano, uno de mis amigos me dijo que no me fuese contigo, y sea la razón que fuese, tenía razón. Caí en la maldita de esperanza en que sí, eras tú, tanto tiempo esperando a conocerte que no podía perder esa ocasión, irme contigo un tiempo limitado, hasta encontrarme con mis padres que me estaban esperando, y yo con una sonrisa en la cara, ese momento no quería que acabara y tú ponías de tu parte para que tampoco, con un "te acompaño más", " espera un poco". Dios... tenía unas ganas inmensas a quedarme, pero me tenía que ir. Esperé todo el verano, todo, deseando llegar a León y volvernos a ver como me propusiste por el chat, y allí en el pueblo al que me fui, me preguntaron si tenía novio, si me gustaba alguien.. esas preguntas tontas para hablar de algo. Y yo, simplemente te describía como un chico diferente en León, las inglesas se reían y se alegraban por mi, hasta en la capital me hablaban de tí y me preguntaban, te tenía hasta en la sopa.
Pero ahora ya no es el mismo recuerdo porque toda esa ilusión, pues ya no está.
Qué idiotez. No habrá chicos en León, no habrá gente que me pueda tratar mejor, pero tú, no sé por qué pero te ha tocado, inmaduro, infantil o lo que seas para mis amigas y muchas de las veces para mí, estás ahí, en mi maldita mente.
Sé que no puedo hacer nada al respecto porque estás con una chica y seguramente que con más cosas en común que yo, sé que en su díame dijiste que no había feeling, que ya, que fín, que había sido una bobada a la que me estaba agarrando. Sí, lo sé todo, pero digan lo que digan, si me ponen un ejemplo de chico, eres tú, si tengo que poner el ejemplo de chico con el que más he sentido o gustado, eres tú. Y aunque lo deteste, eres tú. Espero que la bobada se me pase pronto, porque no tengo nada que hacer, ni siquiera quiero yo, ni siquiera saldrá por tí mismo mirar esto, ni siquiera, te acordarás. Pero ya sabes , seré la tía más cursi de todas al decir estas bobadas, que realemente lo son.
Y yo nunca soy de las que dicen sus cosas, más bien, saben que soy difícil de expresar las emociones. Lo admito yo la primera. Y mira por donde, tú, eres el caso donde no puedo resistirme a escribir, a decir lo que siento, lo que sentía.
Y ¿Sabes qué? Esto es lo más idiota que he escrito, esto y que seguramente que me arrepienta, pero al menos me alivia decir que por una vez he puesto de mi parte, y unas grandes parrafadas con lo que pienso.
Si lo llegas a leer, que lo dudo, y pienses que idiota y demás es esta chica, quiero que las cosas sigan igual, aunque nos miremos, no nos saludemos, aunque a veces lo hagamos, nos saludemos y que de vez en cuando, hablemos.
Claudia Tubilla
sábado, 8 de enero de 2011
Basta. Solamente allí..
Basta.
Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdida. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzán. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas. Porque en su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar en este silencio que hace daño.
Basta. Déjame.
Ponlo todo de nuevo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor.
Ponlos allí, bien escondidos, te los ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tu no los puedes ver.
Eso. Otra vez enterrados.
Ahora está mejor, mucho mejor.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Pero una cosa es cierta: no te preguntarás adónde habrá ido a parar esa paloma. En cambio nosotros no podemos desaparecer tan fácilmente...
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Silence.
Sí, mi corazón impulsando la sangre por las venas.
¿Qué sensación verdad? Y respiro fuerte, absorvo por la nariz y evitar así, aún más, mojar mi almohada.
Si, llorar, a veces lo único que sana es llorar.
Tontería o no, llorar es el camino más aireado para decir:
-Hay cosas peores por las que llorar.
Claudia Tubilla.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Esto es amor...
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
Beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor: quien lo probó, lo sabe.
Sueños.
Ahora es cuando tienes ganas de dormir, dormir y no despertar, porque a veces sueñas y otras veces, sueñas sin acordarte y es, a veces, cuando mejor se está, cuando dices: Ojalá todo fuese así, tranquilo, sin darse cuenta de nada, relajado. Dormido.
Si sueñas puedes soñar con lo que más te gustaría hacer, desear, tener.
La simple realidad es enfrentarte a los sueños que una vez los viste, que los sentiste. Vives para crearlos, para asegurarte que ese sueño se va a cumplir.
Vives para llegar a la felicidad de tí mismo, seguramente que no solo, sino, con alguien, sí, con el de tus Sueños.
Claudia Tubilla
domingo, 14 de noviembre de 2010
Perder.
Claudia Tubilla
jueves, 4 de noviembre de 2010
La Realidad que todos cometemos.
¿Ves? Ya estamos otra vez buscando un texto donde encontrar las palabras, frases y sentimientos que nos puedan resultar familiares.
Como cuando escuchas esas canciones que cuentan situaciones muy parecidas o casi reales que te han ocurrido. O cuando estás triste, lo primero que haces es preguntarte el porqué y regresar al pasado para solucionar o cambiar las cosas ó coges el ordenador o tu Ipod y te pones a escuchar música, no música alegre, sino, suaves y tristes, para hacerte pensar aún más a ti misma de lo ocurrido.
Tararear las canciones como: < Las palabras que dijiste fueron parte del ayer>, < Y no puedo olvidarte si te veo en todas partes, en el último beso me robaste el aliento… >
Canciones, y como no, de amor. Cuando todo te va bien en una relación, las canciones que escuchas no son así, pero apenas tienes tiempo para ello, en vez de escucharlas, le llamas por teléfono o el te llama a ti, y lo que escuchas es el sonido de su voz, o bien ves los videos grabados cuando pasáis juntos esas tardes bailando o riendo…
Pero cuando dejas de estar en ese mundo ideal y te encuentras en ese hueco de la cama donde has compartido esas lágrimas, esas conversaciones telefónicas hablando en voz bajita, muy bajita, para que no te oigan tus padres, esas sensaciones de furor que has vivido con él, o te gustarían que pasaran… et das cuenta de que la única que te escucha es la cama.
Aunque llames a tus amigas deprisa y corriendo, llorando y ansiadas por decirlas: < Fin, hemos discutido>, < Se fue, se fue sin un por qué>, < Me ha hecho esto, me ha hecho lo otro…> Queremos oír esas palabras mágicas:
Si ellas tuvieran el poder de cambiar las cosas, si ellas pudieran cambiar el pasado y volver al instante en el que le conociste, al instante de vuestro primer beso… Sería mágico, sería perfecto.
Ellas aunque te escuchen pueden decirte: Sé lo que sientes, pero ellas no pueden sentirlo.
Por mucho que te pongas en su lugar, con su historia similar o casi idéntica, no será lo mismo. Tú encuentras un vacio, un vacio que no lo puedes explicar, que te agarras a las sábanas fuertemente, queriendo gritar, queriendo que vuelvas a ser tú, a ser él, a ser DOS, como erais antes. Sonreír, pasar el tiempo con él, recibir mensajes inesperados por la noche, medio dormida, que casi no ves la letra del sms y cuando lo lees, sonríes. Sonríes y suspiras, suspiros de alivio, suspiros de amor contenido, añorado. Y cuando ese vacío ruge, lloras y lloras, mojando así tu almohada, llenándola de lágrimas saladas o lágrimas que hacen que el maquillaje que te echaste esa noche o esa tarde para verle, desaparezca en forma de ríos contaminados por tu cara.
Después de pasar esas noches infernales con preguntas sin respuestas, hallando el sueño por el cansancio que producen, un simple día le ves.
Sí, es él. Pum. Se para el tiempo y piensas, sientes, preguntas, te entran ganas de llorar, gritar, pero todo ellos se sumerge en unos rápidos latidos del corazón, agitándose cada vez más rápido y fuerte, y si el te ve, te quedas quieta, parada, con ese chirrido en tu estómago con adrenalina por soltar y creas una leve sonrisa, le dices un simple “Hola” y te das la vuelta, cerrando los ojos, intentando disimular calma para que una vez que le hayas vuelto a perder de vista, te den ganas de llorar y gritarle y preguntando qué fue lo que pasó, en qué narices pensó. Pero sigues caminando y ahora pensativa, quizá deseándole lo peor, pero quieres volver a cruzártelo, repetir la escena y cambiar tantas cosas que ni si quiera te entran en la cabeza.
Es muy molesto tenerle todo el rato en la mente, es muy molesto mirar el móvil añorando esos mensajes o llamadas, es muy molesto ÉL.
A veces se lo cuentas a tus amigas, ya pasado un tiempo de lo ocurrido para volver a escuchar de sus bocas esas palabras mágicas que te hacen sentir algo más feliz, pero en cambio te encuentras con : < Pasa ya, ¿ No te das Cuenta? No merece la pena>. Y tú intentas defenderte, poner escusas a lo que ellas te dicen y hallar soluciones, a veces dices: < es que… no me entiendes.>,
Contra más mal nos hagan, el sentimiento aumenta, ojalá fuese a la inversa, pero nosotras pagamos el doble. Pagamos sus in-explicaciones y pagamos nuestro dolor.
Quizá cuando llegue un viernes, un sábado, un día para verle, quieres olvidarlo todo y satisfacerlo con bebida, para hacer la situación un poco más cómica y menos desagradable de lo que es. Y no quieres ser tú, quieres ser la dominada por el alcohol para demostrarle lo bien que lo pasas sin él o bien, para plantearte decirle TODO sin escrúpulos de lo que piensas y sientes ya que no tienes suficiente valentía para hacerlo cuando le ves estando cuerda del todo.
Hacer esas “bobadas” para hacerle ver lo que tú sientes, hacerle cambiar de opinión, hacerle decir: Sí, estuve equivocado. Pero quizás no encuentres esas palabras y te lleves una desilusión, quizás mejor no probar a hacer el plan que ideó tu mente que con un poco de suerte funcione…
Tú lo que quieres decirle es por todo lo que estás pasado, que estás haciendo cosas que nunca pensaste que harías y todo por el sufrimiento que te hizo.
Y retroceder y retrocedes hasta el momento que se cruzaron vuestras miradas la primera vez.
Y dices, qué bonito fue el pasado y qué duro es el presente, quiero estar ya en el futuro y volver a descubrir nuevos sentimientos, nuevas sonrisas, nuevos ÉL.
Y solamente añadir más, que contra más tiempo el amor se quede, más daño hace cuando se va.
Claudia Tubilla
miércoles, 20 de octubre de 2010
Así fue el principio.
I Parte
Le oigo respirar más suave, tranquilo. Noto una caricia, cierro los ojos y siento el momento. Solo silencio, solo sentimiento.
El tiempo pasaba, la gente hablaba, reía... y abro los ojos, me encuentro con los suyos, azules, eran azules, con una pupila dilatada por la oscuridad. Silencio de nuevo.
Decidí por levantarme y seguir caminando hasta el momento de la despida. De nuevo silencio, de nuevo sentimiento.
Marché, marché confundida, asustada, pero sonreía, una leve sonrisa cubría mi cara, se podía ver en mí mi estado de ánimo, pero también se podía percibir el miedo de ... ¿Y ahora qué? Sí, es un adiós.
Claudia Tubilla